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Ascensorista de Guardia


Ordenar (3ª acepción)

Ordenar:

3. Mandar, imponer, dar orden de algo.

Diccionario de la Lengua Española

Esta es la última entrega de la tetralogía sobre «Ordenar». Si fuera una persona ordenada (ya avisé que no es mi caso) estaría escrita entre la 2ª y la 4 acepción; pero, ¡qué le voy a hacer!, he estado dando vueltas hasta llegar a esta que es la que más me cuesta.

No se vaya a pensar,
no tengo ningún problema con la autoridad.
No me molesta estar bajo las órdenes
de quien tenga mejor saber
o más paciencia
o más experiencia
o más pasión
o más entrega.
Admiro y respeto a cualquier autoridad en la materia.

Lo que no trago,
lo que llevo mal,
donde tropiezo,
es con el poder
con el poder por el poder
con los abusones del poder.

Hace tiempo que descubrí la diferencia
entre la sumisión y la obediencia
en eso no tengo problema.
Lo que, a mis años,
todavía no tengo claro,
es esto de mandar
sin herir,
sin traicionar,
sin hacerme daño.

Lo de dar órdenes,
como las grandes alturas,
me aterra y me atrae,
me trastoca, me fascina,
a mí, que soy ascensorista,
ascensorista de guardia,
con vocación de servicio.

Citius, altius, fortius

Citius, altius, fortius («más rápido, más alto, más fuerte»), fue, y es, un buen lema para simbolizar el espíritu olímpico. El sector de los ascensores, en un afán de superación constante y al calor del desarrollo tecnológico de la segunda mitad del siglo XX, pareció adoptarlo también como objetivo implícito en una loca carrera por llegar no se sabe muy bien dónde…

El placer en lo cotidiano

Como un pastor tiene claro que no es una oveja, yo, a fuerza de años de estar entre máquinas, sé que no soy una de ellas…