Sí, quizás ustedes no les conocen,
pero yo sí
llevo meses formando a nuevos profesionales del sector.
Sí, probablemente, ustedes no les conocen,
pero yo tengo el privilegio
de codearme con quien en el futuro
mantendrá su ascensor
con esmero y talento.
Y créame, sí,
es un honor
enseñar,
compartir,
y aprender con ellas y ellos.
Serán, soy, somos, ascensoristas, ascensoristas de guardia, a su servicio.
Solemnes promesas
Para iniciar de forma correcta el solemne acto invítese al equipo a generosa comida y bebidas espirituosas. Tras ello, y ya en distendida confraternidad, los y las ascensoristas, con la mano puesta en el pecho (propio), procederán a la renovación de sus promesas…



