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Ascensorista de Guardia


Tiempo de cierre

Este blog acaba aquí.
Cuanto pude decir quedó dicho


Ahora ya es tiempo de cerrar puertas,
apagar la luz del cuarto de máquinas
recoger la herramienta,
firmar el parte,
y despedirme…
Queda en este hueco
comprometida mi palabra
y velados silencios revelados.

Quizás, ¡ojalá!,
quizás lo conseguí,
y ustedes y yo
sabemos algo más de mí,
de ustedes mismos
de nosotras y nosotros,
de lo que hacemos,
de quiénes somos…

En cualquier caso sepan,
en esta despedida,
que somos, soy,
ascensorista,
ascensorista de guardia,
a su servicio.

Un último viaje

Con los años y la mala vida, el motor era ya un trasto tranqueante, un cachivache achacoso, un menoscabo de máquina, un estropicio estentóreo…

Un día intenso…

Hoy viernes, he visto el ascensor acuñarse, entre el tercero y el segundo y el rodillo de cuñas pegado a las guías como una lapa. Y de rodillas sobre el techo de cabina tratar durante horas de rearmar la recóndita caja y llevar todo a su sitio…

Virtuosos

Hay ascetas y músicos virtuosos ¿por qué no podemos serlo también los ascensoristas?