Este blog acaba aquí.
Cuanto pude decir quedó dicho
Ahora ya es tiempo de cerrar puertas,
apagar la luz del cuarto de máquinas
recoger la herramienta,
firmar el parte,
y despedirme…
Queda en este hueco
comprometida mi palabra
y velados silencios revelados.
Quizás, ¡ojalá!,
quizás lo conseguí,
y ustedes y yo
sabemos algo más de mí,
de ustedes mismos
de nosotras y nosotros,
de lo que hacemos,
de quiénes somos…
En cualquier caso sepan,
en esta despedida,
que somos, soy,
ascensorista,
ascensorista de guardia,
a su servicio.
Citius, altius, fortius
Citius, altius, fortius («más rápido, más alto, más fuerte»), fue, y es, un buen lema para simbolizar el espíritu olímpico. El sector de los ascensores, en un afán de superación constante y al calor del desarrollo tecnológico de la segunda mitad del siglo XX, pareció adoptarlo también como objetivo implícito en una loca carrera por llegar no se sabe muy bien dónde…



