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Ascensorista de Guardia


Citius, altius, fortius

Citius, altius, fortius («más rápido, más alto, más fuerte«), fue, y es, un buen lema para simbolizar el espíritu olímpico. El sector de los ascensores, en un afán de superación constante y al calor del desarrollo tecnológico de la segunda mitad del siglo XX, pareció adoptarlo también como objetivo implícito en una loca carrera por llegar no se sabe muy bien dónde.

La entrada en el siglo XXI nos ha dado pie para repensar lo que creíamos saber. Ahora que conocemos algunas respuestas, es necesario reformular las preguntas. Así que, en este año olímpico, confieso, que es posible que erráramos el destino y despistáramos el rumbo. Más que batir una nueva marca o seguir avanzando hacia precipicios vislumbrados,  procede un cambio de estrategia, un objetivo más razonable, más sostenible, más humano.

Dedicar nuestro talento a construir y mantener aparatos:
razonablemente rápidos.
adecuadamente altos.
y suficientemente fuertes.

Ir más allá ya no es necesario, no sea que, en estas locas carreras, acabemos perdiendo la esencia de nuestro trabajo, esa feliz idea que consiste en elevar a las personas y no hinchar nuestros egos mientras devastamos el planeta.

Soy ascensorista, ascensorista de guardia, a su servicio

…día del padre.

Mi padre se llamaba José y le gustaba la carpintería  (que nadie se confunda, yo ni hago milagros ni me llamo Jesús).  Y, aunque resulte obvio, me apetece contar que todos los ascensoristas somos hijos de alguien y, en ocasiones, padres…

Mi despacho

Mi oficina no es muy ancha, hay días que mide, algo más de un metro por un metro… cuando llega a dos me imagino que cabe una portería y casi se puede jugar al fútbol….

Sí, pudiera ser enfado.

No lo sé
quizás sea desasosiego, sueño, el calor, quizás que el trabajo se atranca, que las averías se empecinan, que andamos de sobrecarga…