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Ascensorista de Guardia


Hueco deshabitado

Sé lo que es trabajar en el hueco compañero, hemos compartido la complicidad, el calor, el frío, el ruido, la charla y el silencio de ese espacio estrecho.

Aquí ando ahora, en el abrumador silencio de este pequeño hueco sin cobertura, dolorosamente abierto, como una herida.

Un hueco en el equipo, en la familia, en el alma, es espacio para el duelo, la nostalgia, la despedida, la añoranza… y veremos qué será, qué será este hueco que queda, que queda… que queda ¡qué sé yo!, que queda tiritante y tartamudo… En la oscuridad me pierdo y en este triste foso no encuentro ni la luz ni la palabra. No las encuentro en este hueco recién deshabitado que es puro vacío.

Soy ascensorista, ascensorista de guardia, todavía en pie, velando las herramientas de un compañero cuyo padre ha fallecido.

Nuevos pasos

Escribo esta entrada en el quicio de un cambio laboral. Tras un proceso de transición reduzco a colaboraciones más bien puntuales mi vínculo profesional con la empresa en la que he trabajado en los últimos años

Ser en plenitud

No doy por buena una chapuza, ni me conformo con la mediocridad; sin embargo, la perfección me parece estéril e inhóspita…