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Ascensorista de Guardia


Hueco deshabitado

Sé lo que es trabajar en el hueco compañero, hemos compartido la complicidad, el calor, el frío, el ruido, la charla y el silencio de ese espacio estrecho.

Aquí ando ahora, en el abrumador silencio de este pequeño hueco sin cobertura, dolorosamente abierto, como una herida.

Un hueco en el equipo, en la familia, en el alma, es espacio para el duelo, la nostalgia, la despedida, la añoranza… y veremos qué será, qué será este hueco que queda, que queda… que queda ¡qué sé yo!, que queda tiritante y tartamudo… En la oscuridad me pierdo y en este triste foso no encuentro ni la luz ni la palabra. No las encuentro en este hueco recién deshabitado que es puro vacío.

Soy ascensorista, ascensorista de guardia, todavía en pie, velando las herramientas de un compañero cuyo padre ha fallecido.

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Citius, altius, fortius

Citius, altius, fortius («más rápido, más alto, más fuerte»), fue, y es, un buen lema para simbolizar el espíritu olímpico. El sector de los ascensores, en un afán de superación constante y al calor del desarrollo tecnológico de la segunda mitad del siglo XX, pareció adoptarlo también como objetivo implícito en una loca carrera por llegar no se sabe muy bien dónde…

Brindemos

Brindemos compañeros, por el viticultor y el enólogo, por quien nos sirve esta buena botella y por las que vengan tras ella…

Ser en plenitud

No doy por buena una chapuza, ni me conformo con la mediocridad; sin embargo, la perfección me parece estéril e inhóspita…