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Ascensorista de Guardia


Hueco deshabitado

Sé lo que es trabajar en el hueco compañero, hemos compartido la complicidad, el calor, el frío, el ruido, la charla y el silencio de ese espacio estrecho.

Aquí ando ahora, en el abrumador silencio de este pequeño hueco sin cobertura, dolorosamente abierto, como una herida.

Un hueco en el equipo, en la familia, en el alma, es espacio para el duelo, la nostalgia, la despedida, la añoranza… y veremos qué será, qué será este hueco que queda, que queda… que queda ¡qué sé yo!, que queda tiritante y tartamudo… En la oscuridad me pierdo y en este triste foso no encuentro ni la luz ni la palabra. No las encuentro en este hueco recién deshabitado que es puro vacío.

Soy ascensorista, ascensorista de guardia, todavía en pie, velando las herramientas de un compañero cuyo padre ha fallecido.

Solemnes promesas

Para iniciar de forma correcta el solemne acto invítese al equipo a generosa comida y bebidas espirituosas. Tras ello, y ya en distendida confraternidad, los y las ascensoristas, con la mano puesta en el pecho (propio), procederán a la renovación de sus promesas…

Lunes de desolación

Comienza la semana y solo deseo
parar un poco y que los ascensores anden y estar en calma…