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Ascensorista de Guardia


Lo esencial en un ascensor

Lo esencial es invisible a los ojos

(«El principito» Antoine de Saint-Exupéry)

Lo principal en un ascensor no es el color de la cabina, ni el acabado de las puertas, ni la piedra que en el suelo lleve puesta.

No es, siquiera, el motor, ni su potencia, ni la acometida, ni la velocidad, ni las guías.

No es fundamental la maniobra, ni la evolución tecnológica, ni los botones de llamada, ni las luces que se encienden y se apagan.

Lo esencial es que realmente sepas dónde quieres llegar… eso, aparentemente tan sencillo, le da al ascensor todo el sentido.

Soy ascensorista, ascensorista de guardia, a su servicio.

¡Gloria!

Fue en 1998, de eso estoy seguro, hacía frío, creo que lloviznaba, no podría jurarlo. La noticia nos la trajo la radio. «Fallece en Madrid la poetisa Gloria Fuertes…» a la edad de no-sé-cuantos-años…

…día del padre.

Mi padre se llamaba José y le gustaba la carpintería  (que nadie se confunda, yo ni hago milagros ni me llamo Jesús).  Y, aunque resulte obvio, me apetece contar que todos los ascensoristas somos hijos de alguien y, en ocasiones, padres…