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Ascensorista de Guardia


Lo esencial en un ascensor

Lo esencial es invisible a los ojos

(«El principito» Antoine de Saint-Exupéry)

Lo principal en un ascensor no es el color de la cabina, ni el acabado de las puertas, ni la piedra que en el suelo lleve puesta.

No es, siquiera, el motor, ni su potencia, ni la acometida, ni la velocidad, ni las guías.

No es fundamental la maniobra, ni la evolución tecnológica, ni los botones de llamada, ni las luces que se encienden y se apagan.

Lo esencial es que realmente sepas dónde quieres llegar… eso, aparentemente tan sencillo, le da al ascensor todo el sentido.

Soy ascensorista, ascensorista de guardia, a su servicio.

Solemnes promesas

Para iniciar de forma correcta el solemne acto invítese al equipo a generosa comida y bebidas espirituosas. Tras ello, y ya en distendida confraternidad, los y las ascensoristas, con la mano puesta en el pecho (propio), procederán a la renovación de sus promesas…

Un día intenso…

Hoy viernes, he visto el ascensor acuñarse, entre el tercero y el segundo y el rodillo de cuñas pegado a las guías como una lapa. Y de rodillas sobre el techo de cabina tratar durante horas de rearmar la recóndita caja y llevar todo a su sitio…

Un elefante en el ascensor…

Lo cierto, para qué vamos a engañarnos, es que tengo una de las mejores colecciones de errores profesionales que son ineludiblemente personales.