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Ascensorista de Guardia


Brindemos

Brindemos compañeros, por el viticultor y el enólogo, por quien nos sirve esta buena botella y por las que vengan tras ella.

Brindemos, compañeros, por cada ascensor que hemos dejado funcionando,  de paso suave y bien equilibrados, finales precisos, carácter vigoroso, acerados con notas minerales, alegres, verticales, complejos,  elegantes de buen sabor en boca y memorable retrogusto. Convocados en torno a este vino y el trabajo acabado, compañeros, ¡brindemos!

Brindemos, compañeros, por quienes sembraron nuevas ideas y sacaron de la tierra el metal, quienes cosecharon el fruto de su ingenio y velaron el proceso, quienes almacenaron y transportaron la carga, quienes vendieron, gestionaron, montaron y conservaron. Compañeros, ¡brindemos!

Brindemos, compañeros, por quienes nos acompañaron este año, por quienes ya no están y por quienes se han incorporado. Por cada instalación donde valió la pena ir y por los hogares donde, al terminar cada jornada, pudimos regresar. Compañeros, ¡brindemos!

Brindemos, brindemos, brindemos y unjamos con vino las heridas, conjuremos malos rollos, malos tragos, malos días; Brindemos, brindemos, brindemos, ahora que el hueco es esférico, y la cabina por fin gira y el cielo se une con el suelo.  ¡Brindemos! Nos lo hemos ganado, brindemos, como si no hubiera un mañana, celebremos que sí lo habrá (resacoso o radiante ya veremos). Levantemos las copas, las sonrisas, las felicitaciones, los ánimos, los logros compartidos, los pasos dados. ¡Brindemos hasta hermanarnos!

Somos ascensoristas, ascensoristas de guardia, compañera, compañeros, ¡Brindemos!

Un elefante en el ascensor…

Lo cierto, para qué vamos a engañarnos, es que tengo una de las mejores colecciones de errores profesionales que son ineludiblemente personales.

Al otro lado del cristal

Lo liso e impecable, dice Byung-Chul Han, constituye la seña de la identidad de la época actual: he aquí los rasgos, destaca con ironía, que tienen en común las esculturas de Jeff Koons, los teléfonos móviles y la depilación brasileña…

Lo esencial en un ascensor

Lo principal en un ascensor no es el color de la cabina, ni el acabado de las puertas, ni la piedra que en el suelo lleve puesta.