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Ascensorista de Guardia


Tres camellos en el ascensor

Esta es la noche,
todo está preparado:
hemos engrasado con esmero,
brillan limpias las cabinas
cada botón, está revisado,
para que Baltasar, Gaspar y Melchor
alcancen las casas más altas
y suban con sus camellos
regalos, ilusión y magia
donde las escaleras no alcanzan.

Esta es la noche,
en la que todas y todos merecéis ser obsequiados
acostaos pronto, descansad, mañana es día de fiesta,
los Magos Reyes no fallan
y, estoy seguro,
los ascensores tampoco.
Aquí estoy,
todavía despierto,
ascensorista de guardia,
por si hiciera falta.

De yernos y suegras

Sé de esta historia apenas fragmentos sueltos.
Escrita rápida y, mucho me temo, a medias inventada,
trata de un hombre que se enamoró de una mujer.

Al otro lado del cristal

Lo liso e impecable, dice Byung-Chul Han, constituye la seña de la identidad de la época actual: he aquí los rasgos, destaca con ironía, que tienen en común las esculturas de Jeff Koons, los teléfonos móviles y la depilación brasileña…

Trabajar de oído

Los ascensores, para quien tiene el oído educado, hacen algo más que ruido, casi música, mucho ritmo…