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Ascensorista de Guardia


Equipos de Protección Individual

Espero realmente así lo espero, compañero,

que el día que yo reviente lleves el casco puesto.

Quiero, realmente lo quiero, compañero,

que si algún día vuelo sea con botas reglamentarias,

que la careta me tape el careto,

los gatos cacen con guantes,

los ratones vayan con chaleco,

la línea de la vida sea larga,

las gafas no retengan las lágrimas

y el prescriptivo barboquejo

(menuda palabreja)

jamás me impida reir, reir a carcajadas,

cuando ese perfecto, competente, erúdito, documentado, eminente, insigne, estirado, redundante, reiterado y redicho técnico de prevención nos venga a recitar, por revigésima vez, su discursito de cuello blanco y corbata sobre la impoluta barrera que lo preserva de nuestra realidad cotidiana.

Soy ascensorista, ascensorista de guardia buscando un Equipo de Protección Individual homologado contra la estupidez.

Un elefante en el ascensor…

Lo cierto, para qué vamos a engañarnos, es que tengo una de las mejores colecciones de errores profesionales que son ineludiblemente personales.

Tu espacio… mi espacio

Te dejo a ti tu espacio,
deseo que tengas tú tu espacio, donde quepa tu prisa, tu sonrisa, tu agobio, tu enfado, tu historia…

Un día intenso…

Hoy viernes, he visto el ascensor acuñarse, entre el tercero y el segundo y el rodillo de cuñas pegado a las guías como una lapa. Y de rodillas sobre el techo de cabina tratar durante horas de rearmar la recóndita caja y llevar todo a su sitio…