Este blog acaba aquí.
Cuanto pude decir quedó dicho
Ahora ya es tiempo de cerrar puertas,
apagar la luz del cuarto de máquinas
recoger la herramienta,
firmar el parte,
y despedirme…
Queda en este hueco
comprometida mi palabra
y velados silencios revelados.
Quizás, ¡ojalá!,
quizás lo conseguí,
y ustedes y yo
sabemos algo más de mí,
de ustedes mismos
de nosotras y nosotros,
de lo que hacemos,
de quiénes somos…
En cualquier caso sepan,
en esta despedida,
que somos, soy,
ascensorista,
ascensorista de guardia,
a su servicio.
Al otro lado del cristal
Lo liso e impecable, dice Byung-Chul Han, constituye la seña de la identidad de la época actual: he aquí los rasgos, destaca con ironía, que tienen en común las esculturas de Jeff Koons, los teléfonos móviles y la depilación brasileña…



