Blog

Ascensorista de Guardia


De yernos y suegras

Sé de esta historia apenas fragmentos sueltos.
Escrita rápida y, mucho me temo, a medias inventada,
trata de un hombre que se enamoró de una mujer.

Hasta aquí todo está bien.
Jamás entró en casa de sus suegros,
ni para saludarlos ni para conocerlos.
No porque fueran mala gente,
ni por mal corazón, ni por desprecio.
La razón era más básica, más práctica, más patética:
ellos viven en una segunda planta
y él transita en silla de ruedas.

Hace unas semanas terminamos allí el montaje de un ascensor,
el constructor que llevó la obra,
un hombre riguroso, capaz y buenagente,
me llamó al día siguiente:
«Che, no te puedes imaginar la emoción de la mujer ayer
por fin, tras años de cariño, su yerno podía subir a su casa… «

En general me gusta mi trabajo…
pero hay días que me enamora.
En esos días, especialmente en esos días,
soy ascensorista, feliz ascensorista de guardia, a su servicio.

Chuzos de punta

El patio de mi empresa
es particular,
cuando llueve se moja como los demás

No será tan simple

Por más que lo pienso, no tengo la más remota idea sobre cómo desatascar un montacoches que quedó atravesado en el hueco…

Solemnes promesas

Para iniciar de forma correcta el solemne acto invítese al equipo a generosa comida y bebidas espirituosas. Tras ello, y ya en distendida confraternidad, los y las ascensoristas, con la mano puesta en el pecho (propio), procederán a la renovación de sus promesas…