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Ascensorista de Guardia


Ordenar (4ª acepción)

Ordenar.

4. Conferir las órdenes sagradas a alguien.

Diccionario de la Lengua Española

Para ser ordenado ascensorista el candidato debe probar su valía: confinarse en un hueco estrecho meditando hondamente sobre el sentido de la vida y el trabajo; escuchar en invierno el susurro de las herramientas gimiendo de frío; y, llegado el verano, regar durante cuarenta días con sudor el foso hasta que brote algo que valga la pena, una idea, un aprendizaje, un misterio, un propósito…

Entonces, ya sobradamente ungido con aceite de guías y la grasa del hueco y apadrinado por un compañero veterano, alzará la cabeza y su nombre será escrito junto a otros elegidos y podrá tatuar en la piel o en el casco «nacido para subir y bajar» o cualquier otro poema de amor

El proceso es arduo, por eso, siempre habrá quien busque atajos, pervirtiendo lo que debiera ser santo… Guardad cuidado, compañeros, de aquellos fariseos, que alargán sus corbatas y almidonan sus estirados cuellos! Desenmascaremos, compañeros a los trepadores a codazos, los falsos maestros y los guías ciegos… Arcadas han de daros sus camisas blancas y tiricia su piel delicada.

Aquí estamos para defender lo que con fatiga hemos ganado: un oficio, el pan, la dignidad, un equipo, un sentido. Hemos sido ordenados ascensoristas, ascensoristas de guardia, a su servicio.

…día del padre.

Mi padre se llamaba José y le gustaba la carpintería  (que nadie se confunda, yo ni hago milagros ni me llamo Jesús).  Y, aunque resulte obvio, me apetece contar que todos los ascensoristas somos hijos de alguien y, en ocasiones, padres…

Citius, altius, fortius

Citius, altius, fortius («más rápido, más alto, más fuerte»), fue, y es, un buen lema para simbolizar el espíritu olímpico. El sector de los ascensores, en un afán de superación constante y al calor del desarrollo tecnológico de la segunda mitad del siglo XX, pareció adoptarlo también como objetivo implícito en una loca carrera por llegar no se sabe muy bien dónde…

Brindemos

Brindemos compañeros, por el viticultor y el enólogo, por quien nos sirve esta buena botella y por las que vengan tras ella…