Este blog acaba aquí.
Cuanto pude decir quedó dicho
Ahora ya es tiempo de cerrar puertas,
apagar la luz del cuarto de máquinas
recoger la herramienta,
firmar el parte,
y despedirme…
Queda en este hueco
comprometida mi palabra
y velados silencios revelados.
Quizás, ¡ojalá!,
quizás lo conseguí,
y ustedes y yo
sabemos algo más de mí,
de ustedes mismos
de nosotras y nosotros,
de lo que hacemos,
de quiénes somos…
En cualquier caso sepan,
en esta despedida,
que somos, soy,
ascensorista,
ascensorista de guardia,
a su servicio.
Un elefante en el ascensor…
Lo cierto, para qué vamos a engañarnos, es que tengo una de las mejores colecciones de errores profesionales que son ineludiblemente personales.



