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Ascensorista de Guardia


Érase una vez…

Cuentan nuestros mayores, no sé si es leyenda o verdad verdadera, que se hizo un concurso de ideas, en un gran edificio donde se acumulaban quejas por la lentitud de los ascensores. Se reunieron los más grandes sabios aportando sus propuestas: los informáticos proponían cambiar el algoritmo de gestión de llamadas, los mecánicos sustituir las máquinas, los electrónicos incorporar variadores de frecuencia,  el arquitecto remodelar el edificio, los gestores cambiar la configuración de plantas, los más ansiosos abrir las puertas de forma anticipada y, así  debatían y debatían sin ponerse de acuerdo sobre los costos y beneficios de cada propuesta.

La solución llegó por fin a iniciativa del viejo portero, que harto de sesudos debates y vecinales protestas puso una pequeña televisión portátil colgada en la cabina… se acabaron las quejas, se acabó la discusión y se acabó el problema.

Yo, ascensorista de guardia, sigo sin saber si esto es leyenda, o, quién sabe, verdad verdadera…

Viernes intensito

Ha sido un viernes intensito
un circo de tres pistas
un buen día para pillar un infarto.

Solemnes promesas

Para iniciar de forma correcta el solemne acto invítese al equipo a generosa comida y bebidas espirituosas. Tras ello, y ya en distendida confraternidad, los y las ascensoristas, con la mano puesta en el pecho (propio), procederán a la renovación de sus promesas…

Brindemos

Brindemos compañeros, por el viticultor y el enólogo, por quien nos sirve esta buena botella y por las que vengan tras ella…