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Ascensorista de Guardia


Virtuosos

Hay ascetas y músicos virtuosos. También, ¿por qué no?, ascensoristas empeñados en el camino de la virtud.

Contra el vicio de averiar la virtud de reparar.

Contra el vicio de abandonar la virtud de mantener.

Contra el vicio de correr la virtud de avanzar.

Contra el vicio de arriesgar la virtud de asegurar.

Contra el vicio de toquetear la virtud de ajustar.

Contra el vicio del ego desmedido la virtud del trabajo en equipo.

Contra el vicio de intervenir sin saber la virtud de saber intervenir.

Yo soy uno de ellos, no de los ascensoristas virtuosos (conozco pocos), sino de los empeñados en serlo (que somos muchos). Soy, ya lo saben, ascensorista, ascensorista de guardia, a su servicio.

Citius, altius, fortius

Citius, altius, fortius («más rápido, más alto, más fuerte»), fue, y es, un buen lema para simbolizar el espíritu olímpico. El sector de los ascensores, en un afán de superación constante y al calor del desarrollo tecnológico de la segunda mitad del siglo XX, pareció adoptarlo también como objetivo implícito en una loca carrera por llegar no se sabe muy bien dónde…

Presentación

No soy pequeño, ni peludo, ni suave,
ni blando por fuera, lo de ser un poco burro, no podría descartarlo…