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Ascensorista de Guardia


Tenues hilos

«Tenues hilos tejen la espera…»

(Una y mil noches. Proyecto Alquimia)

De un hilo penden:
Damocles y su espada,
el botón de mi solapa,
el futuro del condenado,
la salud del desahuciado,
el gusano y la araña,
el anzuelo al final de la caña,
tu voz en el teléfono fijo,
la paz en un armisticio...

Los ascensores no,
no penden de un hilo
ni de dos, ni de tres.
Cuelgan firmes y robustos,
sujetos por cables de acero
que soportan toneladas de peso.

Es parte de nuestra tarea,
cuando el mundo pende de un hilo,
garantizar que el ascensor
siga siendo un lugar protegido.

Somos, soy, ascensorista, ascensorista de guardia a su servicio.

Al otro lado del cristal

Lo liso e impecable, dice Byung-Chul Han, constituye la seña de la identidad de la época actual: he aquí los rasgos, destaca con ironía, que tienen en común las esculturas de Jeff Koons, los teléfonos móviles y la depilación brasileña…

Hueco deshabitado

[…]. Aquí ando ahora, en el abrumador silencio de este pequeño hueco sin cobertura, dolorosamente abierto como una herida.